Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».
Salmo 27,8
Esta será la espiritualidad que nos acompañe durante estos días. Esa voz que escuchamos nos irá guiando en una confianza: Dios tiene un rostro, el del Amor, del que enamorarse
Pero ese Amor ofrece muchas caras: un Amor entregado, pobre, fiel, compartido… Cada día buscaremos descubrir el encuentro de ese amor diferente, único, inagotable…
A ello nos ayudarán distintas imágenes, la Palabra de Dios, la oración de la mañana, las catequesis, la celebración de la tarde… pero, sobre todo, tu corazón bien dispuesto. Nada se hará en ti, sin ti.