El sábado nos vamos a Somo, a la playa ¡a probar eso del surf!
Que… ¿por qué? Porque, como creyentes, nuestra experiencia se asemeja mucho a adentrarse en el mar. Creer tiene mucho de «desconocido», de «no hacer pie» y, sin embargo, de sentirnos sostenidos. Ante la fuerza del mar, percibimos una lejana imagen del poder de Aquel que sabemos que nos ama.